
Errores comunes al instalar aerotermia (y cómo evitarlos)
La aerotermia es una tecnología fiable, pero una instalación mal hecha puede arruinar su rendimiento. Estos son los fallos más frecuentes y cómo prevenirlos.
Guía · Ago 2026 · Por Ibai López de Munain Lago

La aerotermia tiene fama de ser una tecnología muy fiable, y lo es. Pero buena parte de las malas experiencias que se leen por ahí (facturas que no bajan lo esperado, ruido excesivo, equipos que no dan abasto en invierno) no son un problema de la tecnología, sino de una instalación mal planteada. Repasamos los errores más frecuentes.
1. Dimensionar el equipo "a ojo"
Es, con diferencia, el error más caro. Calcular la potencia necesaria solo por metros cuadrados, sin tener en cuenta el aislamiento real, la orientación, la altura de techos o el sistema de emisión, lleva a dos escenarios malos:
- Un equipo demasiado pequeño que no llega a la temperatura deseada en los días más fríos.
- Un equipo sobredimensionado que hace ciclos cortos de arranque y parada, desgastándose antes y perdiendo eficiencia.
La solución es siempre la misma: un estudio técnico previo con cálculo de carga térmica real de la vivienda.
2. Mala ubicación de la unidad exterior
Colocar la unidad exterior en un rincón cerrado, sin espacio para que circule el aire, o demasiado cerca de dormitorios (propios o del vecino), genera problemas de rendimiento y de ruido que luego son difíciles y caros de corregir. También hay que evitar zonas donde se acumule nieve o donde el aire de salida choque directamente contra una pared.
3. No aislar bien las tuberías
Las tuberías que transportan agua climatizada pierden eficiencia si no van correctamente aisladas, sobre todo en los tramos que discurren por el exterior o por zonas no climatizadas de la vivienda. Es un ahorro en materiales que sale muy caro en forma de consumo eléctrico durante años.
4. Olvidar la protección anticongelante
En instalaciones con tuberías expuestas al exterior o en zonas de heladas frecuentes, no prever un sistema de protección anticongelante puede provocar daños graves en frío intenso. Es un detalle que un instalador con experiencia en el clima del norte tiene siempre en cuenta.
5. No gestionar bien el desagüe de condensados
Tanto la unidad interior como, en algunos modelos, la exterior generan condensación que debe evacuarse correctamente. Un desagüe mal instalado o sin pendiente adecuada acaba provocando humedades o goteos.
6. Contratar a un instalador sin la certificación adecuada
Manipular gases refrigerantes requiere formación y certificación específica (carné de manipulador de gases fluorados). Un instalador no certificado, además de ser ilegal, suele traducirse en cargas de refrigerante incorrectas, conexiones deficientes y garantías del fabricante en riesgo.
Cómo evitarlos todos a la vez
La forma más fiable de prevenir estos errores es exigir siempre un estudio técnico previo detallado y trabajar con un instalador certificado que se responsabilice de principio a fin: dimensionado, ubicación, materiales, puesta en marcha y mantenimiento posterior.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre instalaciones mal hechas.
El mal dimensionado: elegir la potencia del equipo por metros cuadrados de forma genérica, sin un estudio real de aislamiento, orientación y demanda de la vivienda.
Debe estar habilitado para el manejo de gases fluorados (carné de manipulador de gas F) y, según el tipo de instalación, inscrito como instalador de climatización. Pídelo siempre antes de contratar.
Puede serlo. Un precio muy por debajo del rango habitual suele implicar recortes en materiales, mano de obra no cualificada o un equipo mal dimensionado que generará sobrecostes después.
Algunos sí, como reubicar la unidad exterior o mejorar el aislamiento de tuberías. Otros, como un equipo mal dimensionado, suelen requerir sustituir el equipo, de ahí la importancia de acertar desde el estudio inicial.
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