Bajar la temperatura de impulsión
Ajustamos la curva de calefacción al mínimo que mantiene el confort. Coste cero y es lo primero que se prueba.

En la mayoría de viviendas se puede instalar aerotermia sin tocar los radiadores que ya tienes. Te explicamos cuándo funciona, cuándo hay que ajustar algo y cuándo conviene un equipo de alta temperatura.
La pregunta de siempre
Es la duda que más nos llega. La respuesta corta es que una aerotermia hace exactamente lo mismo que tu caldera: calentar agua y mandarla al circuito. Los radiadores y las tuberías que ya tienes siguen sirviendo.
La diferencia está en la temperatura de esa agua. Una caldera trabaja cómoda a 70–80 °C; una aerotermia da su mejor rendimiento entre 45 y 55 °C. La clave es saber si tus radiadores son capaces de calentar la casa a esa temperatura más baja.
Muchas instalaciones antiguas del País Vasco y Cantabria están sobredimensionadas: se montaron con margen de sobra, y ese margen es justo lo que necesita la aerotermia para funcionar sin cambiar nada.

Compatibilidad
Cuanto más baja sea la temperatura a la que tu instalación es capaz de calentar la vivienda, menos consume la aerotermia.
| Emisor | Temperatura de trabajo | Encaje con aerotermia |
|---|---|---|
| Suelo radiante | 30–40 °C | Óptimo: máximo rendimiento |
| Fancoils | 40–45 °C | Muy bueno, y da frío en verano |
| Radiadores de baja temperatura | 40–45 °C | Muy bueno |
| Radiadores de hierro fundido antiguos | 45–55 °C | Bueno si están sobredimensionados |
| Radiadores de chapa ajustados | 60–70 °C | Requiere alta temperatura o ampliar emisores |
Cómo lo comprobamos
Calculamos las pérdidas de calor de cada estancia según su superficie, orientación y aislamiento.
Comprobamos qué potencia entrega cada radiador que ya tienes a 45, 50 y 55 °C.
Te decimos si valen tal cual, si conviene ampliar algún emisor o si compensa un equipo de alta temperatura.
Puedes hacer una primera comprobación, estancia por estancia, con nuestra calculadora de radiadores. Este cálculo es el que evita el error más habitual al instalar aerotermia. Si prefieres la opción de máxima eficiencia, mira aerotermia con suelo radiante.
Si hay que ajustar algo
Ajustamos la curva de calefacción al mínimo que mantiene el confort. Coste cero y es lo primero que se prueba.
Se refuerzan solo los radiadores de las estancias peor resueltas. Suele ser la opción más rentable.
Impulsa hasta 65–75 °C según modelo y no obliga a tocar ningún radiador, a cambio de algo menos de rendimiento.
Mantener los radiadores no cambia sustancialmente el coste de la instalación: puedes consultar los rangos en precio de la aerotermia y en cuánto cuesta instalarla. Si tu caso es una sustitución de caldera, tienes el detalle en sustituir la caldera por aerotermia, y antes de pedir presupuesto puedes repasar el checklist de viabilidad.
Instalamos en Bizkaia, Gipuzkoa, Álava y Cantabria, y tramitamos por ti las ayudas que te correspondan.
Preguntas frecuentes
En la mayoría de viviendas, sí. La aerotermia produce agua caliente igual que una caldera, así que el circuito de radiadores ya existente sirve. La diferencia está en la temperatura: una caldera impulsa agua a 70–80 °C y una aerotermia rinde mejor entre 45 y 55 °C. Si tus radiadores están sobredimensionados (algo habitual en instalaciones antiguas de hierro fundido) funcionarán bien a esa temperatura más baja. Si están muy justos, hay dos salidas: un equipo de alta temperatura o ampliar los elementos de los radiadores más críticos. Lo comprobamos con un cálculo emisor por emisor antes de darte el presupuesto, nunca a ojo.
Son equipos capaces de impulsar agua hasta 65–75 °C según modelo, frente a los 55–60 °C de un equipo estándar. Se consiguen con refrigerantes como el R290 (propano) o con sistemas de doble compresión. Sirven precisamente para instalaciones con radiadores existentes en las que no se quiere tocar ni un emisor. A cambio, cuanto más alta es la temperatura de impulsión, menor es el rendimiento: por eso solo los recomendamos cuando el cálculo demuestra que hacen falta, no por defecto.
No exactamente. El suelo radiante trabaja a 30–40 °C y ahí la aerotermia da su mejor rendimiento, así que el ahorro es mayor. Con radiadores a 45–55 °C el rendimiento baja, pero sigue siendo muy superior al de una caldera de gasóleo o de gas. La comparación honesta no es «radiadores frente a suelo radiante», sino «tus radiadores con aerotermia frente a tus radiadores con la caldera actual», y en ese caso el ahorro sí es claro.
Normalmente no. El circuito de distribución se reutiliza tal cual en la gran mayoría de casos. Lo que sí hacemos siempre es un lavado del circuito si la instalación es antigua: los lodos acumulados durante años reducen el caudal y son una de las causas más frecuentes de que una aerotermia recién instalada no rinda como debería.
Son la mejor combinación después del suelo radiante. Los radiadores de baja temperatura, con mayor superficie de intercambio, y los fancoils trabajan cómodos entre 40 y 45 °C, lo que sitúa a la aerotermia en un punto de rendimiento muy bueno. Los fancoils tienen además la ventaja de dar frío en verano por el mismo circuito.
Sí, y suele ser la solución más rentable. En muchas viviendas basta con ampliar o sustituir dos o tres emisores de las estancias peor resueltas, normalmente las orientadas al norte o con más superficie acristalada, para poder bajar la temperatura de impulsión de toda la instalación. Sale bastante más barato que pasar la vivienda entera a suelo radiante y que instalar un equipo de alta temperatura.
Un técnico calcula emisor por emisor si tu instalación actual sirve y a qué temperatura, sin compromiso.