
Precio de la aerotermia en 2026: cuánto cuesta instalarla en País Vasco y Cantabria
Rangos orientativos por tipo de vivienda, qué debe incluir un presupuesto serio y por qué el norte tiene sus propias particularidades de precio.
Precios · Sep 2026 · Por Ibai López de Munain Lago

"¿Cuánto me costaría poner aerotermia?" es, con diferencia, la primera pregunta que nos hacen. La respuesta honesta es que depende de la vivienda, pero eso no ayuda a nadie a decidir. Así que en esta guía damos rangos concretos, explicamos de dónde salen y, sobre todo, enseñamos a leer un presupuesto para que puedas juzgar si el que tienes sobre la mesa es razonable.
Todas las cifras que verás son orientativas y anteriores a subvenciones, con la instalación completa incluida, y están referidas a viviendas del País Vasco y Cantabria en 2026.
La respuesta corta
Instalar aerotermia en una vivienda del norte cuesta habitualmente entre 9.000 € y 16.000 € antes de ayudas, con la instalación completa incluida. Por debajo de esa horquilla suele faltar alguna partida importante en el presupuesto; por encima, se trata de viviendas grandes, caseríos o rehabilitaciones con obra considerable.
Tabla de precios orientativos por tipo de vivienda
| Tipo de vivienda | Superficie | Rango orientativo instalado | Escenario habitual en el norte |
|---|---|---|---|
| Piso o apartamento | 60–90 m² | 9.000–11.000 € | Equipo compacto, ACS integrada, radiadores existentes |
| Vivienda media | 90–150 m² | 11.000–16.000 € | Suelo radiante o radiadores de baja temperatura |
| Vivienda grande | Más de 150 m² | Desde 16.000 € | Reparto por zonas y mayor depósito de ACS |
| Caserío o rehabilitación | Variable | Desde 16.000 € | Aislamiento a revisar y obra más laboriosa |
Estas cifras son las mismas que manejamos en nuestra página de precio de la aerotermia, y no cambian por vivir en Bilbao, en Vitoria o en Santander: lo que cambia es cuál de las filas te toca y cuánta obra hace falta para llegar hasta ahí.
Qué incluye ese precio
Un presupuesto completo de aerotermia debería contemplar, como mínimo, seis bloques:
- La bomba de calor, unidad exterior e interior, que es la partida más grande y varía según potencia y marca.
- El depósito de ACS, dimensionado por número de personas, no por metros cuadrados.
- Los emisores: suelo radiante, radiadores de baja temperatura o fancoils, según lo que haya y lo que se conserve.
- Material hidráulico y eléctrico: tuberías, valvulería, cuadro y conexionado.
- La mano de obra de instaladores y técnicos, incluida la puesta en marcha.
- Legalización y tramitación: boletín, documentación y solicitud de las ayudas.
Si alguno de esos bloques no aparece, no es que sea gratis: es que se facturará después. El desglose completo, partida a partida, está en cuánto cuesta instalar la aerotermia.
Por qué el norte tiene sus propias particularidades
El equipo cuesta lo mismo en Bilbao que en Sevilla. Lo que cambia aquí es el contexto, y son tres factores:
El parque de vivienda. Buena parte de las viviendas de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Cantabria tienen décadas y aislamientos que conviene revisar antes de dimensionar nada. Poner un equipo potente en una casa que pierde calor es la forma más cara de resolver el problema.
El caserío y la vivienda de piedra. Son habituales en el interior y encarecen la obra: muros gruesos, distribuciones complicadas y a menudo varias plantas que exigen reparto por zonas. Lo tratamos aparte en aerotermia en caserío.
El sistema del que vienes. Fuera de los núcleos con red de gas canalizado, lo normal aquí es el gasóleo. Eso no encarece la instalación, pero cambia radicalmente los números del ahorro posterior, que es la otra mitad de la decisión.
Qué encarece un presupuesto
- Instalar suelo radiante nuevo en una vivienda ya construida: es la mejor solución técnica, pero implica levantar suelos.
- Un aislamiento deficiente, que obliga a más potencia para el mismo confort.
- Depósitos de ACS grandes en familias numerosas o viviendas con varios baños.
- Ubicaciones complicadas para la unidad exterior: patios interiores, cubiertas o largas distancias hasta la sala técnica.
- Necesidad de reparto por zonas en viviendas de dos o más plantas.
Qué lo abarata
- Aprovechar los emisores existentes cuando el cálculo lo permite, ajustando la temperatura de impulsión.
- Hacer la instalación durante una reforma ya prevista, compartiendo obra.
- Una ubicación sencilla y cercana para la unidad exterior.
- No sobredimensionar: un cálculo de carga térmica bien hecho evita pagar kilovatios que no se van a usar.
El primer punto es el que más dinero mueve. Muchas viviendas pueden conservar sus radiadores con ajustes menores, evitando la partida más cara de todas. Lo explicamos en aerotermia con radiadores.
Cuánto queda después de las ayudas
Aquí es donde conviene ser preciso, porque se generan muchas expectativas equivocadas. Las subvenciones reducen el coste final de la instalación, pero se cobran normalmente después de ejecutarla y justificarla. Es decir: el desembolso inicial es el importe bruto, y la ayuda llega meses más tarde.
Las vías tampoco son las mismas a un lado y otro. En el País Vasco el mapa pasa por el EVE, las Diputaciones Forales y, además, el sistema CAE, que no es una subvención sino la certificación y venta del ahorro energético generado. En Cantabria, en cambio, no hay EVE ni ayudas forales: las convocatorias llegan por el Gobierno regional y por los programas estatales de rehabilitación energética, como detallamos en ayudas en Cantabria.
Si ese desfase entre pagar y cobrar la ayuda es tu principal preocupación, lo abordamos específicamente en financiación de la aerotermia.
Cómo leer un presupuesto sin ser técnico
No hace falta saber de termodinámica para detectar un presupuesto flojo. Estas son las señales que miramos nosotros mismos cuando un cliente nos enseña una oferta de otra empresa:
- No menciona la potencia del equipo en kW, ni cómo se ha calculado. Sin cálculo de carga térmica, la potencia es una suposición.
- No especifica modelo ni marca, solo "bomba de calor aerotérmica". Dos equipos de la misma potencia pueden diferir mucho en precio y prestaciones.
- No dice el volumen del depósito de ACS en litros, o directamente no lo incluye.
- No aclara qué pasa con los emisores actuales: si se conservan, si se sustituyen algunos o todos.
- No incluye legalización ni puesta en marcha, que son obligatorias y tienen coste.
- Da un precio cerrado sin haber visitado la vivienda. Es la señal más clara de todas.
Un presupuesto que responde a esos seis puntos se puede comparar con otro. Uno que no los responde solo se puede comparar por precio, que es exactamente lo que conviene evitar. Los fallos que se derivan de saltarse este paso los recopilamos en errores comunes al instalar aerotermia.
La otra mitad de la cuenta: el ahorro
Mirar solo la inversión es como comprar un coche fijándose solo en el precio y no en el consumo. La aerotermia tiene una inversión inicial más alta que una caldera y un coste de funcionamiento muy inferior, así que la comparación justa se hace a varios años vista.
Cuanto más caro sea el sistema del que vienes, antes compensa. Salir de gasóleo o de calefacción eléctrica directa —los dos escenarios más comunes en el interior del norte— genera un ahorro anual sensiblemente mayor que salir de una caldera de gas natural reciente. Puedes hacer una primera estimación en la calculadora de ahorro y contrastarla con la comparativa de aerotermia frente a gasóleo.
En resumen
Entre 9.000 € y 16.000 € antes de ayudas para la mayoría de viviendas, con el tramo alto reservado a superficies grandes, caseríos y rehabilitaciones. Lo que decide dónde caes dentro de esa horquilla no son tanto los metros como el aislamiento, los emisores que puedas conservar y la complejidad de la obra. Y lo que decide si el presupuesto que tienes delante es bueno no es la cifra final, sino si están todas las partidas y si detrás hay un cálculo real de tu vivienda.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre el precio en el norte.
Para una vivienda en el País Vasco o Cantabria, el rango orientativo va de 9.000 € a 16.000 € antes de subvenciones, con la instalación completa incluida. Un piso de 60–90 m² suele situarse entre 9.000 y 11.000 €; una vivienda de 90–150 m², entre 11.000 y 16.000 €; y por encima de 150 m² o en caseríos, a partir de 16.000 €. La horquilla es amplia porque el precio no depende solo de los metros: pesan igual el aislamiento, los emisores que ya tengas y el depósito de agua caliente que necesite la familia.
Casi siempre porque no incluyen lo mismo. Dos presupuestos pueden diferir en varios miles de euros y ser ambos correctos si uno contempla el depósito de ACS, la sustitución de emisores, la legalización y la puesta en marcha, y el otro solo el equipo y su montaje. Antes de comparar cifras, compara partidas: pide que ambos detallen equipo, acumulador, emisores, material hidráulico y eléctrico, mano de obra, legalización y tramitación de ayudas. Si un presupuesto es notablemente más barato, lo habitual es que falte algo, no que sea mejor.
Depende de la convocatoria vigente, del tipo de obra y de tu territorio, y por eso no damos un porcentaje cerrado: sería inventarlo. Lo que sí conviene tener claro es el mecanismo: la ayuda se concede sobre la inversión realizada y normalmente se cobra después de ejecutar y justificar la instalación, así que reduce el coste final pero no el desembolso inicial. En el País Vasco las vías principales pasan por el EVE y las Diputaciones; en Cantabria, por el Gobierno regional y los programas estatales de rehabilitación.
El equipo cuesta lo mismo, pero el contexto encarece algunas partidas. El parque de vivienda es más antiguo en muchas zonas, con aislamientos que conviene revisar; hay bastante caserío y vivienda de piedra donde la obra es más laboriosa; y la demanda de calefacción es alta, lo que exige un dimensionado generoso. A cambio, ese mismo escenario es el que hace más rentable el cambio: cuanto más gastas hoy en calentar, antes compensa la inversión, sobre todo si vienes de gasóleo.
En muchos casos sí, y es la vía que más abarata el presupuesto porque evita levantar suelos. La clave es la temperatura de trabajo: la aerotermia rinde mejor cuanto más baja sea, y los radiadores tradicionales fueron dimensionados para agua muy caliente. A veces basta con bajar la impulsión y ampliar dos o tres emisores en las estancias más frías. Lo explicamos en detalle en la página de aerotermia con radiadores, y es una de las primeras cosas que revisamos en la visita técnica.
Cuanto más caro sea el sistema del que vienes, antes. Salir de una caldera de gasóleo o de calefacción eléctrica directa genera un ahorro anual mucho mayor que salir de una caldera de gas natural moderna, y en el norte el gasóleo sigue siendo muy habitual fuera de los núcleos con red de gas. En vez de dar un número genérico, que dependería de tu consumo real, puedes hacer una primera estimación con nuestra calculadora de ahorro y afinarla con los datos de tu vivienda.
¿Quieres el número exacto de tu vivienda?
Los rangos sirven para orientarte, pero tu presupuesto sale de una visita técnica. Te la hacemos sin compromiso y con precio cerrado.